ACROBACIAS AÉREAS
Tania Favela
piezas a medio hacer ─al parecer algo se ha roto─ el equívoco─ la identidad
…y a quién le importa?
(ella hace la natilla, los matices finos) eso es lo que cuenta
piezas a medio hacer
piezas sueltas: la anécdota es pobre, imprecisa ─al parecer algo se ha roto─
aire articulado la velocidad de las piedras sigue su rumbo
la voz que nadie escucha “al fin uno siempre está sola”
y a quién le importa?
el rumbo de esa piedra de esa voz:
“¡pedacitos, pedacitos no!” (gritó) dulce, tierna, boba
─algo se ha roto─ algo entre tantos pedazos, entre tanta voz que no se escucha
(exclama) lo impensado
─este desajuste de piezas─
los matices finos suenan bajito el cuchicheo en la cocina (recovecos inútiles)
la natilla está lista (algo rota)
al final (piensa de mentiritas) el postre es lo mejor
para Viviana y Nina
ella también trabaja (pensando en el mar)
la mar ─dijo el cabeza─
hablaba también de ellas, tal vez
y los pájaros no dejaban de graznar
sobre las túnicas blancas
los largos vestidos de ellas
las inmaculadas
(golpeando sobre la arena)
o algo así
susurrando
sostenidas por no se sabe qué
piando también ellas (sin sonido)
una tras otra ellas
oleaje
mar de fondo
o la raíz de algo que se escapa
agarrada a la tela la manita
(impasible)
día y noche
en sus estratos sin fondo
limpia la mar
para Nina
la experiencia de las nubes
ese atravesarlas como quien atraviesa un campo
blanco sobre blanco (iluminado)
atardecer de nubes cuajado de nubes
y el cielo y el sol
y un horizonte amplio, vasto, como mano de Dios
y la plegaria
leve caricia que sube al borde de los labios
bordeando pliegues, honduras,
huecos, oquedades
─trabajo subterráneo─ el miedo
sudor de manos, respiración entrecortada
lo periférico hormiguea, sosiega,
calma
el beso en la medalla
suelta rápido el nudo
ámbar la luz
y el apaciguamiento dulce
(de tocar tierra se alegra el corazón)
a Seferis
algo aletea en el fondo
─ el subsuelo está hueco ─
y se escucha esa exquisita mezquindad
infinita como hormigas
la superficie permanece inalterable
como siempre
a veces el tono de una voz asoma
ligera, impersonal,
concreta
limpia
y sin herrumbre
y todo queda dicho
sin decirse
─ dijo─
esa es mi poética
ahora hay que dejarla secar
comienzo por el cuerpo (los cuerpos)
─ a 10 metros sobre el nivel del mar ─
el espacio abierto amplifica el sonido
de las manos, de los pies
maquinaria perfecta que al fondo construye y se construye
sonido gutural el de esos cuerpos
golpe constante y martilleos
(cantan con la boca cerrada)
graznan
las lenguas de los pájaros suenan también tan incomprensibles como cualquier otra lengua
ajena (sin saber) nada del órgano que proyecta trinos
─siringe─ espacio sonoro
máquinas y motorcitos afilados
hojas, ramas cayendo
troncos trisados, tensados
tenazas (y un mundo verde) mudo, numerado
prisioneros (los árboles) en su campo
días, días, noche
lo que vendrá y aún no llega
pequeño pulmón
arrojado a los cimientos
a EB
y luego, claro, el cuchicheo atrás –incomprensible–
la misma escena se repite muchas veces (el de atrás es un loco)
resopla, murmura, intenta atrapar algo con el oído
con el odio no hay nada que hacer el cuchicheo sigue
–palabras alteradas, alternan–
locuacidad quiere decir locura o quizás lucidez
“¿dónde están los verdaderos fantasmas?”
considerado psicótico y delirante ¿sí, no?
(rescato tus palabras,
la tinta roja, el papel blanco)
–vacilación de un pensamiento que tal vez–
el pozo, la llave, la noche
la inocencia es un pecado
(e gli innocenti saranno condannati perché non hanno piú il diritto di esserlo)
“¿qué te hice para merecer esto?”
¿di?